Iñigo Gallastegi, ejecutivo de cuentas junior en El Ruso de Rocky, es el protagonista de la nueva entrega de El Relevo, la sección que dedicamos a descubrir las opiniones y las vivencias de los nuevos profesionales. Además de en Anuncios.com, puedes encontrar este contenido en el Nº 1681 de Anuncios.

Anuncios.— ¿La publicidad ha sido lo tuyo desde el principio? ¿Qué formación tienes?
Iñigo Gallastegi.— Estudié marketing, pero como todo profesional del mundillo, sigo poniéndome nervioso al explicar qué tiene de diferente respecto a la publicidad. Tuve un paso de dos años por el equipo de marketing de Eroski, donde acabé de enamorarme de la publi y de la construcción de marcas, pero hará un año que entendí que trabajar en agencia era lo que verdaderamente me llenaría el corazón. Acerté de pleno. Gracias, TAG.
A.— ¿Desde cuándo estás en la compañía y qué labores has desempeñado en ella hasta ahora?
I. G.— Clientes y El Ruso [de Rocky] compartimos el deseo de construir marcas tan fuertes como chulas. En el equipo de cuentas, al que entré en junio de 2022, trabajamos con todos los agentes implicados para facilitar que esto sea posible. No hay proyecto pequeño, la ilusión y dedicación son máximas. He disfrutado como un enano en cada campaña y acción trabajada, haya visto la luz o no. ¿Lo mejor de todo? Siento que tanto actitud como aptitudes no hacen más que crecer en tendencia positiva.
A.— ¿Qué recuerdo se te ha quedado grabado a fuego de tu primer día de trabajo?
I. G.— Encontrarte con una barra de bar en plena agencia impacta para bien. Por encima de todo, sentí que este era un lugar seguro donde ser uno mismo, sin ataduras ni apariencias innecesarias. Eso me gustó, era primordial para mí. Hoy me reafirmo en esa primera impresión, lo cual me hace sentirme inmensamente privilegiado.
A.— ¿Te costó cambiar el rol de prácticas a trabajador?
I. G.— No, la exigencia por mejorar y crecer era lo que me movía y eso se mantiene. El equipo de El Ruso [de Rocky] lo facilita mucho en este sentido.
He disfrutado como un enano en cada campaña y acción trabajada, haya visto la luz o no
A.— ¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de tu día a día?
I. G.— Mis compañeras me ayudan muchísimo a construirme, a definir qué tipo de cuentas quiero y puedo ser. Aprendo con ellas a diario, las adoro. ¡Y mira que somos distintas! ¿Lo que menos me gusta? Cerrar un invite y sentir que me he dejado a alguien fuera.
A.— ¿Una campaña, de cualquier época y lugar, en la que te hubiera gustado participar?
I. G.— Me gustan las publis trabajadas con corazón, transformadoras y que inspiran desde lo social. Estoy seguro de que mi favorita está por venir, y ojalá llegue el día en el que pueda sentirme orgulloso de haber participado en ella. Mientras tanto, evitando barrer para casa, me quedo con los tres actos de Otra forma de vivir, de Oriol Villar para Estrella Damm.
A.— ¿Una persona que, a nivel profesional, te inspire?
I. G.— Soy defensor de que lo profesional va estrechamente relacionado con lo personal. No podré entender quién soy en el trabajo si antes no he comprendido quién soy como persona. Lewis Hamilton o Irene Paredes, entre otros, son perfiles que a lo largo de los años me han inspirado a ser quien soy a través de valores que he ido incorporando a mi persona: escuchar mis emociones en todo momento, buscar a diario ser mi mejor versión, comerme mis metas, jamás renunciar a mis principios y, sobre todo, nunca dejar de hacer cosas chulísimas.
A.— ¿Sin qué red social o aplicación no puedes vivir?
I. G.— Lloraré el día que cierren Spotify. Soy el pesado que pasa canciones a mis compañeras 24/7, aunque no les suelen gustar. Necesito fluir para trabajar bien, y la música es un must para lograrlo. Este año voy camino de superar los ochenta mil minutos de escucha del año pasado, Bulego y Lérica no dejan de sonar en las oficinas de El Ruso de Rocky (con auriculares, por supuesto).