Durante décadas, el mundo del marketing y la psicología popular vivieron fascinados por el famoso “test de la golosina” de la Universidad de Stanford. La premisa era seductora por su simplicidad moral: se dejaba a un niño solo con una golosina y se le prometía una segunda si lograba no comerse la primera durante quince minutos. Los niños que esperaban eran catalogados como poseedores de una...
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