Hola a todos y todas, mi nombre es Borja Prieto y codirijo hace más de una década una agencia de publicidad-creatividad-estrategia-digital donde, cual Paquita Salas, hacemos un poco de todo.
Tengo algunas preguntas antes de comenzar, ¿tenéis hijos o hijas? ¿sobrinos? ¿habláis con ellos? Si la respuesta es sí, estoy seguro de que habréis advertido lo chaqueteros que pueden ser. No es malo, son los tiempos. Lo que hoy es lo más, mañana no existe.
La gigantesca oferta cultural y mediática hace que nuestra atención y nuestra fidelidad
hacia lo que nos gusta sea mínima. Los consumidores hemos desarrollado la capacidad de hacer invisible lo que no nos interesa e ignorarlo. Pero también hemos aprendido a elevar a ídolo a quien nos habla de lo que realmente nos importa, y ese alguien no siempre es una marca.
Hoy en día, marcas, artistas y creadores de contenido compiten por nuestra atención en el mismo campo de juego. Y de ahí la importancia de reflexionar sobre la manera que tenemos, como marca, de conectar con nuestros públicos.
Nosotros tenemos claro que saber lo que está pasando tiene que ser nuestro mantra y os juro que nos sale natural. Nacimos en la calle, entre memes, tendencias virales y hits musicales. La cultura popular, musical y digital es nuestra pasión. Y para nosotros, la herramienta infalible para interesar a la gente.
Nos flipa este mundo cambiante donde hemos caído. No hay un método para estar conectado a lo que está pasando. Si no, os lo compartiríamos. Pero, seguramente, esa conexión dependa de que este presente mutante, te entusiasme. Se trata de vivir los cambios y las plataformas como un usuario más, de adoptar la mirada de un fan. Se trata de que la curiosidad sea tu timón vital. Y de crear discursos que conectan lo físico con lo digital.
Hay que hackear la conversación cultural, entender el valor de las comunidades, hacer creatividad táctica disfrazada de caos, y ver el craft digital y humano como la nueva moneda de cambio de la relevancia.
Estamos cómodos en la incomodidad. Esa incomodidad es nuestra brújula, es lo que nos obliga a no conformarnos con lo que funciona sin más y a encontrar algo que impacte o trascienda.
Hay que hackear la conversación cultural, entender el valor de las comunidades, hacer creatividad táctica disfrazada de caos, y ver el craft digital y humano como la nueva moneda de cambio de la relevancia
Creemos que lo mejor que le puede pasar a una campaña es que alguien que no conozcamos comparta nuestro trabajo. ¿Y lo peor? ¿qué es lo peor que le puede pasar? Lo peor es que no pase nada. ¿Y si no pasa nada? En un mundo saturado de ruido lo más peligroso es ser invisibles. Y para no serlo tienes que mirarte lo suficiente para entender qué necesitas, pero no tanto como para no ver nada más que a ti mismo.

