Google ha logrado evitar una de las medidas más contundentes planteadas hasta ahora contra su dominio del mercado de la publicidad digital. Una jueza federal de Estados Unidos ha rechazado la petición del Departamento de Justicia (DOJ) de obligar a la tecnológica a vender AdX, su plataforma de gestión de espacios publicitarios, y ha optado en su lugar por imponer una serie de cambios en el funcionamiento de su negocio adtech.
La decisión, adoptada por la jueza Leonie Brinkema, supone un importante alivio para Google después de que la propia magistrada concluyera en abril de 2025 que la compañía había monopolizado ilegalmente los mercados de servidores publicitarios para editores y de plataformas de intercambio de anuncios.

El fallo, no obstante, no modifica aquella conclusión. Lo que determina ahora es qué medidas debe adoptar Google para corregir las prácticas anticompetitivas detectadas.
El Departamento de Justicia había solicitado como principal solución que Google se desprendiera de AdX, el exchange mediante el cual los editores venden inventario publicitario a través de subastas en tiempo real. En esta plataforma, según la agencia Reuters, Google cobra a los editores una comisión del 20%.
La jueza ha rechazado esa desinversión y ha aceptado, en cambio, la mayor parte de las medidas propuestas durante el procedimiento. El contenido detallado de la resolución permanece por el momento bajo secreto para permitir que las partes eliminen información confidencial y está previsto que se haga público en un plazo de catorce días.
Google tendrá que abrir más su tecnología a sus competidores
Aunque todavía no se conocen todos los detalles de las obligaciones que tendrá que asumir Google, entre las soluciones que la propia compañía había propuesto figura permitir que otros servidores publicitarios puedan acceder en tiempo real a las pujas procedentes de AdX.
Google también planteó eliminar sus Unified Pricing Rules, de modo que los editores puedan establecer distintos precios mínimos para diferentes compradores cuando utilizan Google Ad Manager.
Estas medidas buscan incrementar la interoperabilidad entre las herramientas de Google y las tecnologías de compañías rivales sin llegar a separar los distintos activos que conforman su plataforma publicitaria.
Google ha celebrado la decisión. “Estamos muy satisfechos de que el tribunal haya rechazado la propuesta del Departamento de Justicia de separar herramientas que ayudan a las pequeñas empresas a llegar a nuevos clientes y crecer”, ha señalado Lee-Anne Mulholland, vicepresidenta de asuntos regulatorios de la compañía.
Por su parte, el Departamento de Justicia aseguró estar satisfecho de que el tribunal haya impuesto “medidas sustanciales” y afirmó que está evaluando sus próximos pasos.
Una batalla por el control del ‘adtech’
El origen del caso se remonta a enero de 2023, cuando el Departamento de Justicia y varios estados estadounidenses demandaron a Google por su posición en la cadena tecnológica que utilizan anunciantes y editores para comprar y vender publicidad digital.
Tras un juicio celebrado en septiembre de 2024, Brinkema concluyó en abril de 2025 que Google había conseguido y mantenido ilegalmente posiciones monopolísticas en los mercados de servidores publicitarios para editores y plataformas de intercambio de anuncios. La justicia estadounidense consideró, además, que Google había vinculado de manera anticompetitiva su servidor publicitario para editores con AdX.
La jueza consideró entonces que estas prácticas habían perjudicado a los clientes editores de Google, a la propia competencia y, en último término, a los consumidores de información en la web.
Google, por el contrario, ha sostenido durante todo el procedimiento que una separación de sus tecnologías sería técnicamente compleja, provocaría una larga transición y podría perjudicar tanto a editores como a anunciantes.





