• Opinión

    Christmas

    Este año he recibido más de setenta felicitaciones navideñas por correo electrónico. Más que nunca. Y, al tiempo, apenas unas cinco en papel y no más de seis por SMS. Menos que nunca. Y también, alguna menos...

      • Autor
      • Editorial de Anuncios
    • 8 enero 2013
  • Este año he recibido más de setenta felicitaciones navideñas por correo electrónico. Más que nunca. Y, al tiempo, apenas unas cinco en papel y no más de seis por SMS. Menos que nunca. Y también, alguna menos que el año pasado por WhatsApp. Así mismo, he recibido menos vídeos jocosos, mensajes ingeniosos y montajes de dudoso gusto que en los cinco o seis años anteriores. Es un sondeo muy pedestre, pero creo que sirve para comprobar cómo evolucionamos. Estamos, en general, bastante enfurruñados y mosqueados con el mundo.

     

    Pero volvamos a las felicitaciones por correo electrónico. He contado en esas más de setenta solamente las de empresa, si bien es cierto que a veces la personal y la de empresa se solapan, pues tengo la fortuna de contar con amigos en la profesión.

     

    De ellas, un 90% me exigía algún tipo de interactividad si quería llegar al núcleo de la felicitación. A una media de tres minutos por cada una de esas 65 felicitaciones (las hay de mucho entretenerse) me habría llevado aproximadamente tres horas y media su visionado con la tranquilidad que el esfuerzo dedicado merecía. Por otro lado, no voy a calcular exactamente qué porcentaje de ellas iba ligado a alguna actividad de responsabilidad social corporativa, pero estimo que sería cerca del 40%. Si hubiese donado 10 euros a cada una de las iniciativas me habría aproximado a los 500 euros de generosidad (al margen de la habitual). Esta acumulación de causas sin atender no deja de producirte un desasosiego importante, lejos, me imagino, del deseo de los emisores del mensaje.

     

    De todo esto y con la premura que da tener que cerrar un número en un día y medio, no se me pida por tanto mucha clarividencia, saco principalmente dos mensajes. Uno, el más importante, que me disculpen todos aquellos a quienes no contesté. Mis deseos son recíprocos, faltaría más. El segundo, que teniendo en cuenta que hay montones de magníficos ilustradores españoles pasándolas canutas, sería mucho más inteligente sustituir el esfuerzo de creación y programación de estas complejas felicitaciones que casi nadie ve, por el encargo de una excelente, creativa, simpática, inteligente y personalizada ilustración navideña para enviar en formato electrónico o, incluso, papel. Esa sería una acción de RSC hacia dentro de la propia actividad que sería muy bienvenida. Y a lo mejor nos hacía recuperar el gusto por la calidad en las ilustraciones (que teníamos hace sólo cinco años) y apreciar la diferencia sobre la chatura imperante.

     

    David Torrejón

    Director editorial