• Opinión

    Efecto remo

    Durante dos semanas hemos publicado una encuesta en nuestras páginas con las previsiones y deseos de los profesionales de cara a este año que acabamos de estrenar. No ha sido, desde luego, una encuesta de...

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      • Editorial de Anuncios
    • 21 enero 2013
  • Durante dos semanas hemos publicado una encuesta en nuestras páginas con las previsiones y deseos de los profesionales de cara a este año que acabamos de estrenar. No ha sido, desde luego, una encuesta de valor estadístico, sino una simple cata en la que hemos recogido un puñado de voces de las miles posibles y lamentamos no haber podido contar con todas. Analizarlas, por tanto, es más un ejercicio de escucha cualitativa que de análisis cuantitativo. Esa escucha, nos parece, da como resultado algunas conclusiones. La primera, por empezar por lo más cercano, que no se espera una recuperación del negocio antes del segundo semestre del año, aunque se confía en que en este primero no se produzca una caída importante.

    La segunda, que hay una cierta unanimidad en que por fin en 2014 encontraremos el punto de inflexión. Es verdad que esperanzas de este tipo resultaron vanas en años anteriores, pero en esta ocasión parece que hay más síntomas favorables y menos voluntarismo en la predicción. La maquinaria está lista y pendiente de que entre algo de dinero en el sistema, tanto en los bolsillos de los consumidores, como en las cajas de las empresas. Para ello es importante que los mercados del dinero den por concluida la crisis de desconfianza hacia la banca española, cosa que ya se intuye. No es menor cosa que el mercado inmobiliario, que está artificialmente retenido a la espera de que el llamado banco malo mueva ficha, fije un nivel de precios y se desatasque por fin. Eso también contribuirá a introducir no pocos recursos en el sistema y ahora mismo es el excedente más obvio para hacer caja.

    La recuperación del empleo, sin embargo, parece quedar aún más en el lado de los deseos. Será ese dato el que marque la velocidad de la recuperación general y todo apunta a que se dará con lentitud. Por tanto, nos esperan años de apretar los dientes. En este sentido, es interesante señalar algo que siempre ocurre: las previsiones que se hacen para el negocio general son siempre peores que las del negocio particular. En realidad, en una sociedad competitiva como esta, es la actitud adecuada. Basta con que cada uno intente remar más fuerte para superar al competidor para que la barca en la que todos estamos subidos avance a más velocidad. Si cada anunciante se propone en 2013 vender más que su concurrencia, poniendo los medios para ello, si cada agencia se prepara para hacer campañas más eficaces que sus competidoras, si cada medio lucha por atraer e interesar a más público, automáticamente toda la barca avanzará rápida para alejarse de la cascada. Si lo que hacemos es aflojar al unísono la remada porque los tiempos son malos, la caída seguirá.