• Opinión

    Hasta luego, cocodrilo; por Reyes Ferrer

    ¡Aprende de tus hijos! Hazte ‘divergente’. Merced a la recesión económica, el relevo generacional y de género en el mundo de la comunicación se ha adelantado al menos un par de décadas. Mientras las baby...

      • Autor
      • Editorial de Anuncios
    • 18 junio 2014
  • ¡Aprende de tus hijos! Hazte ‘divergente’. Merced a la recesión económica, el relevo generacional y de género en el mundo de la comunicación se ha adelantado al menos un par de décadas. Mientras las baby boomers alucinamos con las gentilezas de muchos de nuestros caballerosos compañeros de oficio, ellos alucinan aún más incapaces de reconocerse misóginos ¡Están convencidos de que nos valoran mucho dada nuestra condición femenina! Les educaron madres más machistas que ellos. Nadie, ni siquiera nosotras, ha perdido mucho tiempo en decirles: «Chicos, que si no hablamos el mismo idioma (en términos de género) no nos entendemos». Preocupados en extremo por ser señores, infravaloran a las señoras que se incorporan a todas las profesiones aspirando a todos los puestos. Veteranos tan sobrados como el exministro Cañete acuden a la tele (o a la Asamblea de la Academia de la Pub) sin saber lo que queremos las mujeres y al primer lapsus demuestran lo poco que les importamos. Al margen de nuestra reconocida capacidad de trabajo o nuestra brillantez académica. Sencillas como la Sra. Valenciano niegan honores a los pendientes artesanales de su compañero de partido Don Felipe González y se presentan ante las cámaras limpias pero sin joyas. ¡¡¡Con lo que a las votantes nos gusta ver como se visten las candidatas!!!

    Las personas que están haciendo que un futuro mejor sea posible (hombres, mujeres, gays, bi, trans, etcétera) puede que aún no estén en Bruselas. Han nacido después de los Ochenta. Han recibido una formación excelente, la mejor de la historia de la publicidad española. Son nativas digitales capaces de trabajar de forma independiente, en equipo supranacional, por libre o por encargo. Saben que no les va a quedar otra que depender económicamente de su imaginación generando recursos propios. Empiezan a percibir que se van a tener que defender tan bien en entornos de micromarketing local como en el mercado global No dudan de que han de demostrar competencias en función de sus habilidades personales, no de su género. Y puede que elijan a sus representantes cuando les representen.

    Son millennials, educadas en paridad en un mundo occidental cuya prosperidad decrecía a la misma velocidad con la que ellas iban creciendo. Nuevos equipos humanos ya conscientes de que hombres y mujeres tienen intereses diferentes en función de su orientación sexual, pero que eso no les hace ni mejores ni peores como personas ni como publicitarias o publicitarios Unos y unas saben que están condenados a entenderse, a cooperar y coopetir (cooperar entre competidores), A ser unas veces agencia y otras cliente. Pero las más autónomas. Solo me preocupa un hecho. Y no es baladí. Se educa con el ejemplo.

    Suzanne Collins (Los juegos del hambre) o Veronica Roth (Divergente) son mujeres, como también lo es JK Rowling, pero las dos primeras creadoras de contenidos firman con sus nombres de mujer y eligen héroes femeninas, acorde con los tiempos que corren o correrán. ¿Estamos dando ejemplo local a la hora de desarrollar contenido para inspirar nuevas referencias o nos hemos quedado en Manolito Gafotas? ¿O en la lejía Guerrero «lava la señora, lava el caballero»? En mi modesta opinión la respuesta es los millennials están haciendo lo que toca.

    Niños

    Quizá tengamos que volver a aprender de los niños que nos enseñaron a comer Danones y no juzgar a nadie por haber nacido hombre, mujer o Conchita. ¿Debatir con una mujer es difícil? ¿Demostrar superioridad intelectual es machista? Francamente queridas. Me importa un bledo. (Rhett a Scarlett)