• Opinión

    Los problemas del modelo BBC

    Para dibujar el futuro de RTVE,  el Gobierno se ha puesto claramente un ejemplo a seguir,  un benchmark  en jerga de marketiniana: la británica BBC. Había  elementos de ese patrón que ya eran imposibles de...

      • Autor
      • Editorial de Anuncios
    • 5 abril 2011
  • Para dibujar el futuro de RTVE,  el Gobierno se ha puesto claramente un ejemplo a seguir,  un benchmark  en jerga de marketiniana: la británica BBC. Había  elementos de ese patrón que ya eran imposibles de adaptar, como la financiación a través de un canon a los particulares, pero fue sustituido por la ya conocida vía de financiación mixta: presupuestos del Estado, canon a  cadenas y operadoras privadas de comunicación, y otro canon sobre la explotación del espectro radioeléctrico.

    No vamos a entrar de nuevo en ese espinoso asunto al que tan negro futuro aguarda, pero sí que parece un momento adecuado para plantearse algunos de los inconvenientes de ese benchmark, por ejemplo, la apuesta de RTVE por la web, reforzada hace unas semanas, y su presencia en otros mercados como el de las revistas, que ha empezado reproducirse (recordemos la desaparecida Teleradio).

    Y es que la  propia BBC se ha enfrentado desde hace varios años a una oposición frontal de los editores de revistas e internet, que entienden que la suya es una competencia desleal que distorsiona el mercado. Y en esa batalla la BBC está perdiendo. Con toda la razón, habría que decir. Hemos sostenido que la competencia de TVE en materia publicitaria tenía una justificación muy clara en su carácter de servicio público reconocido en la ley, complementado además, por el establecimiento de un régimen de concesión administrativa de las licencias a operadores privados, régimen que además acotaba la competencia en su beneficio. Desde luego, ese no es el caso de los mercados de internet o del quiosco.

    Aun sin publicidad, una fuerte intervención de TVE en busca del tráfico web o del bolsillo de los compradores de revistas supondrá, supone, una competencia desleal hacia los negocios privados que se mueven en esos entornos duros de por sí, y sin que esté justificada su intervención por marco legal alguno. Por poner un ejemplo extremo, sería como si el Estado lanzase su propia línea de cervezas o detergentes para competir en el supermercado.

    La BBC sin duda es un ejemplo a imitar en muchos aspectos como televisión pública, pero se debería aprender en cabeza ajena, es decir, en su cabeza, en cuanto a los problemas legales y políticos a los que se han enfrentado sus extensiones de marca fuera del marco previsto por la ley.