
buendía habla ahora de “buendía 2.0”. ¿Qué decisiones de negocio y de marca explican este punto de inflexión?
Más que un giro, es una redirección de rumbo consciente. El negocio está creciendo en profundidad y diversidad, y madurando en carácter y propuesta de valor. La marca y que la estructura que lo sostenían deben ser un trampolín y una guía, no un corsé. Ya no éramos solo una empresa de tours: había producto propio, tecnología, distintos públicos y niveles de relación con el viajero.
buendía 2.0 nace de asumir eso y ordenarlo. Alinear modelo, marca y plataforma para poder crecer calculando cada paso. La marca es la brújula de nuestra expedición.
Habéis pasado de un modelo centrado en tours a una plataforma de experiencias curadas. ¿Qué aprendizajes del mercado os llevan a redefinir la propuesta de valor?
Que el exceso de oferta no ayuda a decidir. Al contrario: ralentiza hasta el punto de paralizar.
El mercado está saturado de opciones parecidas, mal explicadas y poco diferenciadas. El viajero no quiere pasar horas comparando; quiere saber en quién puede confiar. Y quiere que el valor de su tiempo de ocio aumente exponencialmente respecto al coste.
Por eso dejamos de “vender tours” y empezamos a diseñar planes. Más cantidad, sí; pero sobre todo más criterio. Experiencias pensadas, diseñadas y operadas con responsabilidad y el mimo de un artesano con corazón viajero.
Más no vale si no es mejor.

El rebranding llega con un nuevo claim —The Perfect Plan— y una identidad muy clara. ¿Qué papel juega hoy la marca en el crecimiento del negocio?
Esto es una travel tech. La tecnología es el barco, el producto son las velas y la marca es el viento que las impulsa.
Y el puerto no es un lead: es la sonrisa de un cliente feliz que repite.
The Perfect Plan —así como que la nueva marca— reenfoca el posicionamiento de la compañía para alinearlo con lo que realmente somos hoy y con lo que nuestro cliente nos está pidiendo. Son planes: culturales, de naturaleza, gastronómicos, acuáticos… Pensados tanto para el viajero como para el público local que valora su tiempo de ocio y decide enriquecerlo de ocio con experiencias curadas.
Y son perfectos no por grandilocuencia, sino por método. Los diseñamos desde el terreno y la experiencia, y los curamos y ponemos a prueba con un nivel de exigencia y de mimo muy alto. El mismo que nos aplicaríamos a nosotros.
Ahí está la diferencia.
No solo vendemos desde un marketplace: creamos desde la experiencia y curamos desde el criterio que solo da haber estado allí.
El salto a buendía.travel refuerza el componente tecnológico. ¿Cómo impacta en conversión y fidelización?
El cambio a buendía.travel, y a la nueva web que evolucionará a un nuevo ecosistema digital, responde a una visión más amplia del viaje. La nueva plataforma integra mejor producto, contenido y experiencia. Eso mejora la conversión, aumenta la recurrencia y construye una relación más estable con el cliente. La tecnología no es el fin, es la herramienta para escalar mejor la experiencia.

Habláis de curación y criterio en un sector dominado por el volumen. ¿Cómo se traduce eso en valor económico real?
La curación reduce ruido y fricción. Menos opciones, mejor seleccionadas, generan mejores decisiones. Eso se traduce en más satisfacción, más repetición y mayor valor por cliente. Apostar por criterio no va contra el negocio; lo hace más sostenible. Y no solo se trata de negocio. También es ética. El tiempo es lo más valioso que tenemos, y si fallamos, no podemos devolverlo a nuestros clientes. Por eso buscamos la excelencia por encima del volumen. Cuando haces las cosas bien y con un propósito claro y noble, el negocio viene solo.
buendía está en una fase de crecimiento y profesionalización. ¿Cómo se alinean marketing, producto y equipo para escalar sin perder coherencia?
Con un marco común. Marketing, producto y equipo trabajan bajo los mismos principios: el viajero en el centro, criterio en la selección y un estándar claro de calidad.
Profesionalizar no es complicar. Es decidir mejor, más rápido y con más certeza.
Cuando todos tienen claro qué representa la marca, crecer deja de ser un riesgo y pasa a ser una consecuencia.






