Un estudio del área de investigación y social listening de Atrevia concluye que el lenguaje con el que los españoles expresan el malestar social en redes sociales ha virado de forma clara hacia el terreno individual. No se trata, según la investigación, de un cambio de valores, sino de una transformación en la manera de hablar: el ‘yo’ se ha convertido en el eje central del discurso digital.

El informe, basado en millones de mensajes publicados a lo largo de 2025, señala que dos de cada tres publicaciones en redes sociales están formuladas en primera persona. Las menciones al individuo —‘yo’, ‘me’, ‘mi’— alcanzan los 65 millones, frente a los 36 millones de referencias al grupo —‘nosotros’, ‘nos’, ‘nuestro’—.
El ‘yo’ como punto de partida del malestar
El dato resume una tendencia más profunda: el malestar se explica desde la experiencia personal inmediata. Expresiones emocionales como ‘me siento’, ‘no puedo más’ o ‘estoy cansado’ superan las 782.000 menciones, triplicando a los relatos más elaborados del tipo ‘en mi caso’ o ‘yo he vivido’, que se quedan en torno a 275.000.
El resultado es una conversación marcada por emociones rápidas y directas, con escaso contexto colectivo. El ‘yo’ no aparece como una postura ideológica, sino como un hábito discursivo que estructura la forma de contar lo que preocupa y lo que no funciona.
Lo colectivo: presente, pero a distancia
Aunque es cierto que el lenguaje colectivo no desaparece, adopta un papel secundario. Referencias amplias como ‘la gente’, ‘la sociedad’, ‘este país’ o ‘todos’ suman 41 millones de menciones, aunque en más del 80 % de los casos funcionan como categorías externas, observadas desde fuera.
Las expresiones que sí construyen una identidad compartida —‘entre todos’, ‘como sociedad’, ‘nos pasa’— apenas alcanzan 934.000 menciones en todo el año. Solo una de cada 40 referencias colectivas refleja un ‘nosotros’ vivido, lo que limita su capacidad para equilibrar el peso del discurso individual.
El estudio detecta, además, que el individualismo no siempre se manifiesta como queja. En muchos casos adopta la forma de retirada o desconexión. Frases como ‘yo paso’, ‘a mí me da igual’ o ‘cada uno a lo suyo’ superan las 200.000 menciones, y uno de cada cuatro mensajes individuales con carga emocional incluye algún tipo de distanciamiento del marco colectivo.
El reflejo en la agenda mediática
Esta tendencia también se traslada a los medios, aunque con menor intensidad que en la conversación digital. Las noticias vinculadas al individualismo pasan de unas 3.000 publicaciones mensuales a comienzos de 2025 a más de 5.500 en el último trimestre.





