Si el lector de esta página es un estudioso de la historia de la publicidad, y si además ha tenido la suerte de ojear revistas de moda de los años Cuarenta y Cincuenta del siglo XX, recordará esa última página en la que aparecían mujeres lánguidas, elegantes, de mirada ausente que anunciaban los rojos de labios de la casa Marlice desde el palco de un teatro, en reuniones de la alta sociedad o montando a caballo. Estos anuncios, firmados bajo el seudónino SHYL, eran obra de Ángeles Torner Cervera, conocida en el sector de la ilustración como ATC.

Ángeles Torner Cervera nació en San Pol de Mar en el año 1907. Un año después, su familia se trasladó a Bilbao y, a mediados de los años Veinte, a Zarauz, lugares donde pasó gran parte de su juventud. De formación autodidacta y profundamente tímida, dibujaba desde la infancia, pero se negaba a mostrar sus ilustraciones fuera del ámbito familiar. En 1929, sin que ella se enterase, sus hermanos enviaron uno de sus dibujos a la revista Blanco y Negro, que decidió publicarlo dando origen a una enigmática firma: ATC. Con el tiempo, esta firma se convertiría en una de las más reconocidas del dibujo español de la época.
Desde finales de los años Veinte del siglo pasado, realizó crónicas de moda que definieron una nueva manera de representar a la mujer elegante y cosmopolita. Colaboró con Blanco y Negro, Gente Menuda y ABC, para los que ilustró reportajes de moda, historietas y portadas.
En 1936 se estableció en Madrid, ciudad que abandonó tras el estallido de la Guerra Civil, para regresar una vez terminada la contienda. A sus trabajos en ABC, sumó la ilustración de libros y las secciones de moda y decoración de varias publicaciones. Colaboradora habitual de la revista Vértice desde sus orígenes, en 1940 asumió la dirección artística de la publicación.
Lenguaje gráfico
Su obra se inscribía dentro de un lenguaje gráfico cercano al boceto, donde la prioridad no era el realismo, sino la sugerencia y la expresividad. El trazo definía la silueta de manera rápida, transmitiendo sensación de fluidez y sofisticación. Las líneas, que en algunos casos insinuaban más que delimitaban, aportaban dinamismo a las figuras.
En 1947, la casa Marlice la contrató para ilustrar las campañas publicitarias de sus productos. Para aquellos trabajos, nuestra pionera decidió no utilizar su nombre y firmó los dibujos como SHYL. Al menos hasta el año 1955, realizó más de un centenar de ilustraciones para los perfumes y productos de maquillaje de Marlice, la línea Reverie y el dentífrico Phylodent. Su trabajo era tan representativo de la publicidad del momento que, ya en el año 1948, Francisco García Ruescas incluyó dos de sus ilustraciones en su primer Anuario Artístico Publicitario Garu.
En los anuncios de Marlice firmados por SHYL, la elegancia y la sofisticación son el eje central de la composición, lo que los convierte en magníficos ejemplos del lenguaje publicitario de mediados del siglo XX.
De salud frágil y enferma del corazón desde niña, sufrió un infarto en Burgos, a mitad del viaje, que le llevaba a pasar las vacaciones de Semana Santa junto a su madre. Era el año 1958.
Pioneras Publicitarias es un proyecto de la Universidad de Valladolid en colaboración con el Centro de Documentación Publicitaria y el patrocinio de AEA, Anuncios, Mediaplus Equmedia y Ogilvy. Autores: María Cruz Alvarado López, Sergio Rodríguez, María Begoña Sánchez Galán.





