Nuria Sánchez, directora de arte júnior en Somos Experiences, protagoniza la nueva entrega de El Relevo, la sección que dedicamos a descubrir las opiniones y las vivencias de los nuevos profesionales. Además de en la web Anuncios, puedes encontrar este contenido en el Nº 1750 de la revista.

Anuncios.— ¿La publicidad ha sido lo tuyo desde el principio? ¿Qué formación tienes?
Nuria Sánchez.— Estudié la carrera de diseño porque me apasionaba el interiorismo, pero con el tiempo me empecé a sentir más cómoda moviendo mesas de trabajo en Illustrator que lidiando con planos. Salté al ruedo haciendo mis prácticas como diseñadora durante una temporada, pero, de vez en cuando, veía campañas de publi muy bien hechas y recuerdo que me nacía el típico gusanillo y el pensamiento de “ojalá haberlo hecho yo”. Así que decidí entrar en una escuela de publicidad, donde me enamoré un poco de la dirección de arte y, hasta hoy, no he parado y tampoco he dejado de sentir esa chispa en la tripa cada vez que veo una campaña bien tirada.
La verdad es que siempre me da curiosidad probar otros caminos dentro de la industria como la animación 2D y la edición de vídeo, o incluso la música. Nunca ha habido una sola cosa que sea exactamente lo mío, y menos mal, porque eso significa que puedo empezar de cero todas las veces que lo necesite mientras el objetivo siga siendo crear y divertirme.
A.— ¿Desde cuándo estás en la compañía y qué labores has desempeñado en ella hasta ahora?
N. S.— Sé que fue en esa época del año en la que te dicen que no cambies de trabajo, pero no me arrepiento de nada. No conocía tanto el mundo de los eventos y el primer día ya me asignaron un bombazo, pero, como a mí me encanta tirarme a la piscina (aunque por lo que sea no fui mucho ese verano) no me di la vuelta y no me ha ido nada mal. Desde entonces, he pasado por muchos tipos de proyectos y clientes, desde el lanzamiento de Moeve hasta un experiencial para CeraVe o Deloitte, y, aunque he aprendido día a día lo que significa conceptualmente un evento, cada brief es como empezar desde cero. Me refiero a que, por muchas cosas que aprendas, nunca hay dos proyectos iguales y eso también es lo más interesante.
A.— ¿Qué recuerdo se te ha quedado grabado a fuego de tu primer día de trabajo?
N. S.— Tenía tanto miedo a no hacerlo bien que pregunté si podía terminar en mi casa un banner que llevaba toda la jornada animando, como si fuera el proyecto de mi vida. Estuve toda la tarde dejando el archivo perfectamente ordenado, nombrado y animado, pero, al final, nunca salió de mi ordenador porque me parecía terrible.
Cada vez que me acuerdo de ese banner me produce ternura, aparte de por lo horrendo que era, porque sobredimensioné y puse todo el peso en demostrar todo lo que sabía sobre un solo trabajo. Afortunadamente luego vinieron muchos más trabajos, más grandes, y también muchos errores, pero el miedo ya no pesa tanto.
El miedo ya no pesa tanto
A.— ¿Te costó cambiar el rol de prácticas a trabajador?
N. S.— Es un salto difícil, pero, la verdad, no me llevó tanto tiempo como me esperaba. La parte más difícil fue aceptar que tenía la preparación para asumirlo. Algo que, siendo mujer y joven en una industria tan agresiva donde cada oportunidad parece un favor, todavía se acentúa más. También es importante estar rodeada de las personas correctas que te apoyan para que el vértigo pase a estar en un segundo plano.
A.— ¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de tu día a día?
N. S.— Disfruto mucho cuando encuentro un proyecto donde todos y todas remamos a favor de las ideas más locas y poco viables en medio de un proceso creativo. Para bajarlo a tierra siempre hay tiempo y clientes. Lo que sí echo en falta es poder parar cinco minutos a disfrutar de los proyectos que salen adelante y valorarlos. Al final, en el día a día, no hay tanto espacio para la reflexión, y es una pena.
A.— ¿Una campaña, de cualquier época y lugar, en la que te hubiera gustado participar?
N. S.— Es muy mítica, pero diría Dream Crazy, de Nike. No solo por la potencia narrativa y visual de la campaña, sino porque es valiente y arriesgada, dos palabras que rara vez te encuentras en un brief.
A.— ¿Una persona que, a nivel profesional, te inspire?
N. S.— El ilustrador y director de arte Alberto Miranda. En tiempos de tonos beiges y sofás de pana verde, valoro mucho a las personas que salen de eso y crean un estilo muy propio, como en este caso. Admiro mucho la forma en la que trabaja y combina colores saturados sin que la composición quede pesada. A veces, más, es más, y está perfecto también.
A.— ¿Sin qué red social o aplicación no puedes vivir?
N. S.— Me encantaría formar parte de ese grupo de personas que deciden no tener redes, pero la realidad es que la mitad de los días me voy a la cama viendo TikTok.
Pero, sin duda, me pondría muy triste vivir sin Wallapop, porque soy una friki de la decoración, porque en esta profesión siempre hay días duros y, por último, nunca hay un número limitado de lámparas que me parezca suficiente para tener en mi casa.





