La cultura de la reseña forma ya parte de nuestra vida cotidiana. Antes de elegir un restaurante, reservar un hotel o comprar un producto, consultamos puntuaciones, comentarios y valoraciones de otros usuarios. Ese hábito, aparentemente asociado al consumo, es el punto de partida de la nueva campaña del Ministerio de Igualdad, creada por Ogilvy, que denuncia cómo esa lógica de la puntuación también ha llegado a la prostitución.

La campaña parte de un hallazgo especialmente revelador: la existencia de reseñas digitales en las que hombres que pagan por sexo valoran públicamente a mujeres prostituidas, con estrellas, comentarios y recomendaciones, como si estuvieran evaluando cualquier otro servicio. Según la nota de prensa, la iniciativa busca denunciar “uno de los síntomas más alarmantes de la normalización de la prostitución en la sociedad actual”.
La pieza central se construye alrededor de la voz en off de una trabajadora sexual que relata en primera persona cómo ha cambiado la realidad del sistema de la prostitución en la era digital: “En esto, siempre hubo silencio. Ahora ya no. Ahora nos recomiendan. Nos puntúan. Nos comparan”. Sobre ese relato se superponen reseñas reales extraídas de plataformas digitales, con textos y valoraciones de estrellas que trasladan a la pantalla la frialdad de ese lenguaje de consumo (“Calidad-precio excelente”, “Erica 10/10” o “Puedes hacerlo a pelo”).
El spot está planteado como un in crescendo. Arranca con imágenes abstractas y atmosféricas, continúa con elementos más reconocibles —una cama deshecha, una fachada de motel, carteles de neón— y culmina con varias mujeres mirando directamente a cámara mientras se acumulan las reseñas. La pieza, explican sus responsables, huye deliberadamente del lenguaje publicitario y se mueve entre lo editorial y lo documental.
Con esta campaña, el Ministerio de Igualdad quiere desplazar el foco hacia quienes alimentan el sistema de la prostitución: los proxenetas y los hombres que pagan por sexo. Según datos del Ministerio de Sanidad y el CIS, un tercio de los hombres en España reconoce haber pagado por sexo.
La campaña se difundirá en televisión, radio, prensa, medios digitales, redes sociales, exterior y cine.






