El Gobierno de Reino Unido ha anunciado la aprobación de una prohibición histórica sobre la publicidad de alimentos poco saludables. La normativa, que forma parte del plan gubernamental para combatir la obesidad infantil, restringirá la promoción de productos altos en grasa, sal y azúcares en televisión y en entornos digitales con el objetivo de reducir la exposición de los menores a este tipo de mensajes comerciales.

Según el comunicado oficial, la nueva regulación contempla dos grandes limitaciones. Por un lado, la prohibición de anuncios de comida basura en televisión antes de las 21:00 horas, franja con más presencia de audiencia infantil. Por otro, la prohibición total de este tipo de publicidad en medios digitales, incluidas plataformas de streaming, redes sociales y servicios de vídeo bajo demanda.
De acuerdo con la información compartida por el ejecutivo británico, estima que esta medida podría reducir la ingesta calórica diaria de los menores británicos y contribuir de forma significativa a mejorar los hábitos alimentarios a largo plazo.
Un impacto directo sobre el negocio publicitario
Aunque la normativa no prohíbe la publicidad de las marcas, sí limita de forma estricta la representación visual de productos considerados no saludables. Desde el gobierno de Reino Unido se subraya que el sector dispone de margen para innovar siempre que las campañas cumplan con los nuevos criterios regulatorios y no incentiven el consumo de alimentos poco saludables entre los menores.





