El pasado mes de noviembre, nos hicimos eco en Anuncios de un informe que Reuters publicó tras una filtración de documentación interna de Meta en el que se afirmaba que los ingresos derivados de la actividad publicitaria fraudulenta en la plataforma habían alcanzado los 16.000 millones de dólares en 2024, lo que suponía que aproximadamente el 10% de la cantidad que la compañía se había embolsado en términos de publicidad. Ahora, Meta ha compartido las que dice que son las magnitudes reales en torno a la publicidad ilícita.

Durante la conferencia LEAD, organizada por la Advertising Association en Londres, la compañía ha asegurado que este tipo de publicidad representó en 2024 entre el 3% y el 4% de sus ingresos publicitarios, lo que supone un porcentaje y unas cifras muy inferiores a las publicadas por Reuters: entre 4.800 y 6.400 millones de dólares. La compañía considera que la documentación a la que había tenido acceso la agencia de noticias no reflejaba con precisión la magnitud real del problema.
El análisis de Meta
En su intervención ante una audiencia de directivos del sector publicitario británico, Rima Amin, responsable de políticas de seguridad para la defensa de la comunidad en Meta, ha explicado que el porcentaje del 10% fue “malinterpretado” y no se corresponde con la actividad fraudulenta confirmada en la plataforma.
De acuerdo con el análisis interno actualizado de compañía tecnológica, los anuncios verdaderamente fraudulentos habrían supuesto un impacto más cercano al 3 o 4% del total de los ingresos publicitarios registrados 2024. En este sentido, Amin ha reconocido que se trata de una cifra superior a la deseada y que Meta está reforzando sus sistemas de detección y prevención.
Previsión de mejora
A partir de las actuaciones que se están implementando, Meta confía en que este porcentaje se reduzca a lo largo de 2025 gracias a nuevas medidas de control, mayor inversión en tecnología de seguridad y una colaboración más estrecha con anunciantes y autoridades. La compañía incluye la lucha contra las estafas entre sus prioridades estratégicas tanto para proteger a los usuarios como para preservar la confianza de la industria publicitaria.





