El grupo japonés Dentsu ha aprobado la salida de su presidente y consejero delegado mundial, Hiroshi Igarashi, que dejará su responsabilidad en la compañía. La compañía ha encontrado su sustituto en un directivo con más de tres décadas de trayectoria en la multinacional, Takeshi Sano, quien en la actualidad ejerce como CEO de Dentsu en Japón y director mundial de operaciones del holding.

De acuerdo con la compañía, la transición en su liderazgo responde a la necesidad de reforzar la competitividad y de acelerar la transformación de su negocio. Como se recordará, el grupo trabaja desde el pasado verano en diferentes opciones para su negocio internacional, actualmente cuestionado por su escaso rendimiento con contadas excepciones como la de España, lo que contrasta con la potencia de su operación japonesa. Entre las posibles opciones para revertir esta situación que han trascendido se encuentran alianzas estratégicas o acuerdos, o, incluso, la potencial venta de esta área.
Hiroshi Igarashi, que se incorporó a Dentsu en 1984, ha ocupado la máxima responsabilidad sobre el holding desde 2022. Sano, por su parte, se incorporó a la empresa en 1992.
“En medio de los rápidos cambios que se están produciendo en nuestro negocio y en un entorno competitivo, seguimos evolucionando cuidadosamente nuestro enfoque de liderazgo y nuestras prácticas de gestión para apoyar el ritmo de nuestra transformación y fortalecer la ejecución, al tiempo que maximizamos nuestra contribución al crecimiento de los clientes”, ha señalado Takeshi Sano tras ser anunciado como nuevo presidente y CEO mundial de Dentsu. La multinacional “seguirá perfeccionando el valor distintivo que nos diferencia y posicionándonos como un verdadero socio de crecimiento, apoyando a los clientes de forma constante desde la estrategia hasta la ejecución. Al crear un impulso para nuestros clientes, socios, personas y sociedad, reforzaremos la confianza con las partes interesadas y avanzaremos de forma constante en la mejora sostenible de nuestro valor corporativo”.
Mejor comportamiento, pero todavía en pérdidas
En 2025, la compañía logró en Japón un crecimiento orgánico del 6,2%, con ingresos netos récord por quinto año consecutivo y un beneficio operativo subyacente en máximos por segundo año. En su división internacional, el margen mejoró gracias al control de costes y a iniciativas de reestructuración, y volvió a generar flujo de caja operativo positivo. La nota negativa llega desde la perspectiva de las pérdidas, una realidad que ha llevado a la compañía a tomar la decisión de no repartir dividendo con cargo en 2025 ni prever hacerlo en 2026.
De cara a 2026, Dentsu espera mantener el crecimiento en Japón y recuperar la rentabilidad en áreas clave del negocio internacional.
El momento de su operación internacional
El relevo en la cúpula de Dentsu se conoce casi un mes después de que el diario Financial Times publicara que los intentos de Dentsu por vender su negocio internacional estaban a punto de fallar. De acuerdo con la información recogida en ese momento por el rotativo económico, la compañía habría mantenido conversaciones tanto con compañías de la industria publicitaria (Havas, por ejemplo, manifestó el pasado octubre su interés en el negocio internacional de Dentsu) como con fondos de capital privado como Apollo Global Management y Bain Capital.
El grupo Dentsu puso hace unos meses en marcha una revisión estratégica de su negocio internacional. El proceso formaba parte de la estrategia del grupo para simplificar su estructura y mejorar la rentabilidad fuera de Japón, donde sus cuentas son sólidas, y barajaba tanto la potencial venta de esta división como la materialización de alianzas o acuerdos de otra naturaleza.
Ahora solo queda esperar la senda estratégica que tome el negocio de Dentsu tras la llegada de Takeshi Sano al mando. Financial Times publicó que la compañía había reconocido estar “reconstruyendo la base del negocio internacional y reevaluando las unidades con bajo rendimiento”, al tiempo que mantenía abiertas “alternativas estratégicas” para mejorar el valor corporativo, sin que existiese en ese momento una decisión definitiva sobre su devenir.





