La incertidumbre económica ha transformado la forma en que los consumidores toman decisiones y se relacionan con las marcas. Esa es una de las principales conclusiones de State of Independence, un nuevo proyecto de investigación impulsado por VCCP que analiza cómo los ciudadanos británicos forjan su perfil en un entorno marcado por la presión financiera, la desconfianza institucional y el auge de la inteligencia artificial.

El estudio, realizado entre más de 1.500 adultos del Reino Unido y complementado con investigación cualitativa, destaca entre sus principales conclusiones que el consumidor actual busca recuperar el control de su vida cotidiana mediante decisiones más informadas, hábitos de ahorro y nuevas herramientas tecnológicas.
La cautela se convierte en norma
Según la investigación, el 77% de los británicos afirma ser más cuidadoso con su dinero que hace cinco años. Además, el 60% se muestra preocupado por los próximos meses y el 55% declara sentirse emocionalmente más agotado que antes de la pandemia.
Esta situación ha impulsado nuevas conductas de consumo. Así, más de la mitad de los encuestados compara precios y busca ofertas de forma habitual, mientras que un 54% ha sustituido productos de alimentación por alternativas más económicas.
Sin embargo, algunos gastos permanecen inalterables. El 40% asegura que mantendrá su presupuesto destinado a vacaciones, consideradas cada vez más una inversión en bienestar que un lujo prescindible.
La IA gana terreno
Otro de los hallazgos alcanzados por VCCP en esta investigación tiene protagonista a la inteligencia artificial, que cada vez es utilizada en mayor medida como un recurso cotidiano. De esta manera, el 58% señala que ha utilizado herramientas de IA en lugar de recurrir a profesionales para determinadas tareas. Entre los usos más frecuentes destacan la búsqueda de información sanitaria, la formación, los trabajos creativos y el asesoramiento financiero.
De acuerdo con los responsables del informe, esta tendencia refleja una demanda creciente de autonomía y acceso inmediato al conocimiento, reforzada por plataformas digitales que funcionan como espacios de aprendizaje y resolución de problemas.
Cuatro perfiles de consumidores
La investigación identifica, además, cuatro grandes segmentos definidos por su actitud ante la incertidumbre y su capacidad de acción. Los "Architects" representan al consumidor organizado y optimista, con mayor control financiero. Los "Hustlers" destacan por su mentalidad práctica y su disposición a buscar soluciones. Los "Coasters" combinan escepticismo con adaptación tecnológica, mientras que los "Retreaters" muestran mayores niveles de estrés y necesidad de apoyo.
Según el estudio, la capacidad de actuar y tomar decisiones propias resulta más determinante para el optimismo que la situación económica en sí misma.
Lecciones para las marcas
A partir de los resultados, VCCP plantea varias recomendaciones para anunciantes y empresas. Entre ellas, ayudar a los consumidores a reducir costes de manera tangible, ganar confianza cuestionando las prácticas tradicionales de cada categoría, orientar la planificación de medios hacia comportamientos concretos en lugar de perfiles demográficos y utilizar la tecnología para simplificar tareas y reducir el estrés.
La agencia también subraya la importancia de impulsar hábitos positivos mediante programas de fidelización más personalizados, apoyados por inteligencia artificial y recompensas relevantes.
Por último, se menciona como la principal conclusión de este trabajo que los consumidores ya no esperan que las marcas resuelvan sus problemas. Esperan que les proporcionen las herramientas necesarias para resolverlos por sí mismos.





