Un tribunal federal de Estados Unidos ha aprobado un acuerdo definitivo por el que Anthropic deberá pagar 1.500 millones de dólares para resolver una demanda colectiva por infracción de derechos de autor a instancias de autores y editoriales. La resolución pone fin a un litigio sobre la obtención por parte de la compañía propietaria de Claude de millones de libros protegidos por copyright para entrenar sus modelos de inteligencia artificial.

La jueza Araceli Martínez-Olguín, del Tribunal del Distrito Norte de California, ha dado luz verde al acuerdo después de que el magistrado William Alsup emitiera una aprobación preliminar el pasado año. Alsup había determinado que Anthropic descargó y almacenó de forma ilegal millones de libros protegidos por derechos de autor.
El acuerdo contempla una compensación de 3.000 dólares por cada obra, lo que beneficiará a los titulares de derechos de alrededor de 500.000 libros. Se trata de la mayor indemnización por derechos de autor registrada hasta la fecha en Estados Unidos.
Sobre el entrenamiento de IA
Pese a la cuantía del acuerdo, la resolución no ha satisfecho a buena parte de los autores implicados. El motivo es que el tribunal ha respaldado a Anthropic en una cuestión jurídica de gran alcance. Y es que el magistrado ha considerado que entrenar un modelo de inteligencia artificial con textos protegidos por derechos de autor puede constituir un uso legítimo (o fair use) según la legislación estadounidense.
Sin embargo, la sentencia ha distinguido entre el uso de las obras y la forma en que fueron obtenidas. En este sentido, el tribunal ha considerado legal el empleo de libros adquiridos y digitalizados por la propia compañía, pero declaró ilícita la descarga de obras desde bibliotecas piratas como Library Genesis o Pirate Library Mirror. Esa práctica habría sido objeto de un juicio independiente, aunque Anthropic ha optado por alcanzar un acuerdo en vez de prolongar el proceso.
Un precedente para la industria
Aunque el caso representa un hito para el sector de la inteligencia artificial, su alcance jurídico es limitado. Al haberse resuelto mediante un acuerdo, la decisión no llegará a un tribunal de apelación y, por tanto, no establecerá un precedente vinculante para otros litigios.
La cuestión sobre la legalidad del entrenamiento de modelos de IA con contenidos protegidos continúa abierta en Estados Unidos. Empresas como Google, Meta, Midjourney y OpenAI en encuentran en la actualidad en procesos similares.





