Dan Hagen no subió al escenario de Mentes que despiertan Mentes para anunciar un futuro lejano, sino ilustrar con palabras una transformación que ya está en marcha. El chief data & technology officer de Havas habló de inteligencia artificial apoyándose en una idea clara: si la IA se convierte en una utilidad universal, la verdadera diferencia seguirá estando en el talento humano.
“La IA lo cambiará todo”, afirmó durante el encuentro organizado por Anuncios y patrocinado por Telefónica, para matizar de inmediato que nadie puede predecir aún qué cambiará exactamente ni cómo. La velocidad es tal, reconoció, que cualquier certeza puede quedarse obsoleta en cuestión de minutos. Ese vértigo convive hoy con una mezcla constante de miedo y entusiasmo en las agencias.
Hagen se presentó, además, desde un lugar quizás poco habitual para su cargo. “No escribo código. Soy planner de corazón”. Su rol transversal entre medios, creatividad, producción y health le permite observar un cambio profundo que recuerda al estallido de la burbuja puntocom, pero con una diferencia: ahora ya existe internet y la IA se superpone, permitiendo que cualquiera pueda crear y producir a gran velocidad.

Del ‘delivery’ al criterio
Durante décadas, las agencias han sido negocios de ejecución, pero se trata de un territorio que ya no es exclusivo. Hoy, sin saber diseñar, cualquiera puede generar imágenes complejas o producir piezas visuales con ayuda de la IA. Ante ese contexto, Hagen defendió una redefinición del valor de las agencias: dejar de ser fábricas para convertirse en espacios de juicio.
Ante este panorama, el futuro estará en decidir qué merece ser producido. En aportar gusto, sensibilidad cultural, ética y contexto. Dimensiones que siguen siendo humanas.
Para ilustrarlo, presentó Converged.AI, laa plataforma de Havas que, entre otras muchas cuestiones, permite a los planners ‘conversar’ con audiencias, extraer insights y profundizar en ellos a partir de datos propios y fuentes abiertas. También mostró el caso de Woolite: una campaña con insight y humor humanos, pero con una producción acelerada por IA —desde la animación hasta la locución— finalizada en solo seis semanas.
La reinvención del talento
Según Hagen, la gran transformación no será tecnológica, sino profesional. Los redactores pasarán de escribir textos a construir motores de contexto que generen cientos de variantes relevantes. Los planners dejarán el Excel para comparar escenarios y tomar mejores decisiones. Surgirán perfiles híbridos capaces de dirigir grandes áreas con la ayuda de agentes de IA.
Ese futuro exige aprendizaje continuo. Sin él, advirtió el directivo, muchos profesionales dejarán de ser empleables en apenas tres años.
Nuevos modelos para una nueva era
En este escenario, las agencias deberán guiar a los clientes, seleccionar lo relevante y proteger la integridad de las marcas en un entorno donde lo real y lo falso se confunden. Y todo ello con modelos flexibles, basados en resultados y no en horas. “Si nos pagan por tiempo, nos invitan a ser lentos”.
Ese es el espíritu, dijo Dan Hagen, de AI for All, la iniciativa global de Havas para sus 23.000 empleados. Un programa que busca democratizar el uso de la IA, escalar los mejores desarrollos internos y garantizar que nadie quede atrás. Porque, al final, la verdadera disrupción no está en la tecnología, sino en las personas que saben usarla con criterio.





