Agulla fue el Maradona de la publicidad argentina. Por su dimensión como creativo, pero también porque su influencia fue mucho más allá de los bordes de un aviso, al punto de que yo siento que inventó al creativo argentino moderno: una mezcla de estratega afiladísimo y riguroso con una libertad para crear completamente desfachatada y siempre apelando a la parte más inteligente del que recibía el mensaje.
Desde su agencia hizo, sin pausa y una detrás de la otra, campañas que eran indudablemente populares a la vez que inteligentísimas, finas, incluso elevadas intelectualmente. Desafiaban todo el tiempo ese mantra tonto de que “la gente no entiende”. Y, para terminar, el semillero de Agulla y Baccetti sacó a la cancha a toda una generación de creativos que siguieron llevando el mensaje a otras agencias y evangelizando a creativas y creativos de todo el mundo.
Aun los que no tuvimos el privilegio de trabajar en A&B, sentimos que pasamos por ahí y, sobre todo, que le debemos mucho.
El semillero de Agulla y Baccetti sacó a la cancha a toda una generación de creativos que siguieron llevando el mensaje a otras agencias y evangelizando a creativas y creativos de todo el mundo
El suyo es un legado enorme, que seguramente ahora será revisitado como se merece.






