El mercado parece estar acompañando al recientemente coronado como mayor holding publicitario del planeta. Y es que desde que se cerró oficialmente la adquisición de IPG el pasado 26 de noviembre, las acciones de Omnicom no han dejado de subir. Si antes del visto bueno por parte de las autoridades europeas cotizaban en el marco de los 72 dólares, hoy lo hacen por encima de los 80, lo que confirma que tanto la materialización de esta megaoperación como los primeros cambios tras la misma están dejando buenas sensaciones.

Desde Wall Street —Omnicom cotiza en The New York Stock Exchange bajo la denominación de OMC—, el mensaje que se transmite es que el grupo ha conseguido ganar músculo justo en un momento en el que escala y eficiencia marcan la diferencia frente a la competencia. En cualquier caso, sin grandes alardes, pues en esta ocasión no puede hablarse de un explosivo cambio de registro, pero sí de una mejor percepción por parte de los inversores.
Resulta preciso mencionar que la cotización de Omnicom se encuentra todavía lejos de los niveles registrados antes del anuncio sobre la compra de IPG. Y es que, a comienzos de diciembre de 2024, sus títulos llegaron a valores por encima de los 104 dólares por acción. Una cifra todavía lejana a la que se maneja en la actualidad, pero que puede suponer el inicio de una senda hacia la consecución de las previsiones de los analistas de Citi y UBS, que, respectivamente, han fijado el valor objetivo de Omnicom en 103 y 108 dólares.
Reparto de valores
El acuerdo establece que los accionistas de IPG reciben 0,344 acciones de Omnicom por cada una de IPG. El nuevo reparto accionarial sitúa a los inversores históricos de Omnicom con un 60,6% de la propiedad, mientras que los de IPG controlan el 39,4%.
Como se recordará, en esta nueva etapa, y al menos hasta 2028, Omnicom ejerce su actividad bajo la batuta de John Wren.





