

No están siendo los últimos tiempos, ciertamente, muy positivos para la imagen de la publicidad digital y la de algunos de los actores implicados en su gestión y difusión. De los errores en la medición de sus cifras de visionado cometidos y reconocidos por Facebook a finales del pasado año a la actual actitud beligerante de algunos grandes marcas frente a Youtube en su calidad de soporte publicitario, pasando por la rotunda llamada de atención de Marc Pritchard sobre los problemas de fraude y falta de verificación y transparencia de los datos, el ecosistema de la publicidad en internet no cesa de protagonizar controversias y situaciones conflictivas.

Hoy, 4 de abril de 2017, Luis Cuesta y yo abandonamos la seguridad de uno de los entornos con mayor densidad de talento y experiencia de la publicidad mundial, para emprender una exploración que no sabemos dónde nos conducirá.



La cuestión del eventual valor que aportan las agencias al negocio de sus clientes, de cuán conscientes son los anunciantes de ese valor y de qué cuantía le otorgan y también de si lo pagan en lo que vale, son asuntos clásicos, digamos así, en la reflexión, el estudio y la conversación del sector.
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