Pepa Rojo afronta su primera edición del Día C como presidenta del Club de Creatividad con una mezcla de ilusión, responsabilidad y vocación continuista. Elegida tras el primer proceso electoral en la historia del club, asume el cargo con la mirada puesta en reforzar el valor de la creatividad y su impacto en el negocio, sin perder de vista el papel esencial de los socios. “Es un honor haber sido elegida democráticamente. El objetivo es tener una labor continuista y seguir haciendo que las cosas funcionen”, explica, subrayando la importancia del equipo y del espíritu fundacional del club: inspirar, conectar y formar.
Su estreno al frente del Día C y de los Premios Nacionales de Creatividad no está exento de presión. La exigencia del sector y el prestigio del certamen obligan a mantener el listón alto, pero también a evolucionar. “Impone mucho y da vértigo. Las ideas son lo más importante”, reconoce, al tiempo que insiste en la necesidad de avanzar hacia modelos más diversos y representativos, tanto en jurados como en la propia estructura del club. “Tenemos que visibilizar el futuro para poder avanzar. En mi programa propuse un club vivo y en movimiento. Eso requiere cambiar cosas, hacerlas evolucionar y eso, a veces, es lo que cuesta más. Pero, desde luego, el objetivo es evolucionar conservando las raíces y los pilares del club”.

La nueva responsabilidad también cambia la forma de vivir la organización del evento. Desde la presidencia, el nivel de implicación es máximo, tanto en la configuración del programa como en la selección de los profesionales que participan. “No estás de paso, no estás de lado. Tienes una carga de responsabilidad extra porque quieres que suceda”, afirma.
En esta edición, Rojo quiere dejar una impronta clara: la integración real entre creatividad, tecnología e innovación. Un enfoque que se materializa en un programa estructurado en tres pilares y que busca ofrecer una mirada más amplia sobre el presente y el futuro de la industria. “Por mi background [en los úlitmos años, ha ejercido como creative strategist en Meta] me es muy difícil separar la creatividad, en este momento, de la tecnología, sobre todo, por el punto de inflexión en el que estamos. Hay un pilar necesario que es el entretenimiento. El festival ha sido un lugar de encuentro y hemos tenido ponentes de todo tipo siempre contando con este pilar. Otro que hemos recuperado este año en el programa son los publicitarios, y esto significa sacar pecho por nuestra profesión, que lo habíamos olvidado, de alguna manera. Y, por otro lado, está la tecnología y la innovación. Lo que va a quedar patente en el programa de este año es la tendencia a no mirar a otro lado y que este festival, además de entretenimiento, nos ayude a ver el panorama que hay a nivel industria, a entender mejor a otros creativos de otros países, de Los Ángeles o de Londres. Ver cómo lo están haciendo ellos. Me gusta pensar que la innovación, unida a la creatividad y a la tecnología, dejará un poso distinto a otros años”.
San Sebastián volverá a ser el escenario de este reencuentro profesional y emocional. Más allá del programa, el valor del festival reside en su capacidad para cohesionar a la industria. “Hay una gran verdad en decir que, si no fuera San Sebastián, el festival no sería lo mismo. Es una suerte que sea San Sebastián, algo que le deberemos eternamente a Guille Viglione [presidente y director creativo de Dimensión, que fue director del certamen del CdeC durante siete años]. La realidad es que lo que nos espera es lo mismo que otros años. Una ciudad que nos acoge, nos eleva y nos llena de una energía que nos durará hasta el siguiente año. Tenemos unas ganas locas todos. Nos espera de nuevo el gran encuentro de la industria publicitaria. Esa es la base. La sensación que da cuando estamos en San Sebastián es que somos una comunidad muy unida, muy sólida. Allí nos despojamos de las etiquetas y ese encuentro nos permite reencontrarnos de nuevo en nuestra casa, San Sebastián. Eso es mucho”.
"Hemos identificado que es posible una gala más ágil y, sobre todo, entretenida. Siempre con el objetivo de garantizar el nivel máximo de excelencia creativa que caracterizada al CdeC"
En paralelo, el Día C refuerza su dimensión formativa en un contexto marcado por la aceleración tecnológica y la necesidad de actualización constante. La inteligencia artificial y los nuevos modelos de negocio estarán presentes en un programa que apuesta por la reflexión y el aprendizaje. “Estamos en un momento en el que es importante seguir formándose, aprendiendo. Actualmente, tenemos una sensación de urgencia por ponernos al día”, apunta Rojo, desde una visión optimista del cambio. “Es un momento fantástico para, de nuevo, reinventarnos, generar nuevos negocios, ver otras perspectivas, ver cómo podemos seguir evolucionando en una industria de la que, realmente, estamos todos enamorados”.
En cuanto a la participación, el festival mantiene cifras similares a las del año anterior [el número de inscripciones este año ha sido de 1486 frente a las 1463 del pasado año], con un comportamiento ya habitual en la industria: una fuerte concentración de inscripciones en los últimos días. “Las agencias inscriben en el último momento. Los últimos tres días subieron como la espuma”, comenta.
Programa y perfiles diversos
Uno de los ejes de su mandato es la visibilidad del talento, especialmente de perfiles menos expuestos. Este año, tanto la composición de los jurados como la del programa reflejan un esfuerzo consciente por incorporar diversidad generacional, funcional y de género. “Este es el primer año que se ha elegido a la gente más votada”, destaca, en referencia a un proceso más abierto y representativo. “Hay una mezcla de profesionales con mucha solera y gente de la industria muy relevante, con otras caras nuevas que están apareciendo, dejándose ver, haciendo un trabajo muy relevante. Y lo digo claramente. A mí muchas veces me han dicho que en el CdeC siempre salen los mismos en los jurados, y eso era una realidad. Este año hemos intentado que hubiera más diversidad en ese sentido”.

La diversidad también se traslada al escenario del festival, con una programación que incorpora nuevas voces y perspectivas, en línea con el concepto de exploración y curiosidad que define esta edición. “Lo que me gusta en un festival es ver cosas muy dispares, que te abran la mente. Esto enlaza con el concepto del festival, Ver para crear. Este año, el Día C es exploración y curiosidad. Como industria tenemos miedos acerca de lo que va a pasar. No tiene que ver solo con la publicidad o con el marketing. Afecta a todas las áreas. En nuestra profesión me consta que hay sectores que lo están sufriendo más ahora y es bueno seguir explorando y ser optimistas o mirar con curiosidad, porque el miedo te paraliza”, afirma.
Cambios
Más allá de la celebración, el Día C aspira a consolidarse como un espacio de reflexión crítica sobre la industria. Para ello, el club ha puesto en marcha un proceso interno de revisión que busca analizar la vigencia de las categorías. “Hay veces que hay que sentarse y reflexionar sobre la actualidad de las cosas”, señala, apelando a una evolución pausada y consensuada. “Esto requiere de tiempo. No es algo que cambies en una hora porque son categorías que llevan toda la vida en el club. Hay que montar un equipo con expresidentes, con gente de innovación, de diversos sectores, y hablar de si esa evolución es coherente, o no, qué se debería cambiar y qué no. No sé si hay que cambiarlo. Lo que hay que hacer es reflexionar sobre ello. Y eso requiere de tiempo y de ternura. De hecho, hemos creado un comité que va a estar trabajando de aquí a octubre. No es algo que se hace en una mañana”.
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