
Editorial 1617: Duro golpe al mercado
La gran ralentización de la actividad económica en todo el mundo como consecuencia de las medidas adoptadas para combatir al COVID-19 ya ha producido, como era previsible, una serie de importantes consecuencias en el sector publicitario. Las poco más de seis semanas transcurridas desde que la enfermedad se convirtió en un problema mundial han alterado de forma radical el panorama y las perspectivas de la industria para este ejercicio, y quién sabe si para más adelante. Lo que en marzo se percibía como un trastorno que obligaba a cambiar las fechas de algunos grandes eventos del sector ha pasado a ser la causa de una grave crisis económica de características –y, por tanto, consecuencias inéditas para la presente generación. Ello ha provocado, como primera consecuencia, un parón más que notable en la inversión publicitaria sobre la que los medios de todos los grandes mercados alertaron con rapidez y que en España acaba de tener su constatación con la publicación por parte de I2p de su primer informe trimestral, que señala que en nuestro país la inversión ha caído un 13,3% en los tres primeros meses del año, descenso que se acentúa hasta el 30% en el caso de marzo.


